un grano de arena
más un grano de arena
más un grano de arena más
un vientre de arena:
la playa es una herida seca que se abre
en los ojos de la niña
planea una primera versión de sí misma
la sombra y se escurre cual
espejo laxante, cual
caricia lactante
esa gaviota herida
que le surca una vagina al cielo
no hay fuerza en la espuma
residual del agua suficiente
para grabar su nombre, apenas
retrocede aquella
es absorbida por el fuego de la arena
dos latas, un palito, un
pez muerto, musgo,
media bolsa: mugre
en la encía de la playa
hambriento el charco
con su motivo de seda
negra, abre las fauces
al cielo barrido
nuestras palomas han vuelto enteras
y en mi punta hay sangre
pero su riesgo no es humano
hoy el silencio se ha vuelto amigo
de la broma; contra el charco
me caigo, rompo todo
hágome astilla para clavar sin ser visto el agua
que tranquila me recibe
y yo voy a chuparme
esta teta de alga
arriba
el cielo de pronto se apaga
y aquí podríamos cantarlo
pero recuerda el silencio es un diente
en un vaso de leche
una pluma hincada
¡que escribe!
la hemorragia de este punto
final
erecto el pene
como soga en la que pende
un cuerpo
despierta Sandra
sin pudores del tipo “Sida”
los pezones erectos cerca del enchufe
durante la noche
su compañero ha orinado
una mancha bien discreta
sobre la colcha
una virgen ¿de luján?
lamida la barba
por un enjambre de lunas
la sarna misma hecha canción de cuna
prendida al celo de una duda nueva
en un polígono de tiro con la cara envuelta
en gelatina agria de perro, la maestra Sandra
penetra a los chicos con su tiza y se deshace
papel en el agua
en lo que parece
un manto de brea
resguardo el paladar
al capricho de mi dedo
aquí el misterio de la palabra dicha
o felicidad de un cielo prismado
por la avaricia del canto me ciega
¿Hay el ocaso
cuando la mano se cierra
sobre los ojos sin dudas?
esta porción de feto
vean salirse de su vaina
de carne, fugarse de la madre
y con esa
incursión pequeña en lo real
cambiarle el sexo
soy dos a la vera del labio
y al tacto cicatriz de espera:
un hemisferio de escalera
tirada sobre el nombre llano
un ballet de policías en el agua
Abril 4, 2008

Amén de vía
sapiente el credo
de los corsos presos
en el cielo late un corazón verde que gotea
y se expande una colmena
de veranos ajetreados
Monóblogo de un asesino serial
Abril 2, 2008
Un buen día se le volaron los patos y empezó a matar. La vieja historia: mujeres jóvenes, solteras, una característica física en común. No respondía al típico asesino misántropo de película norteamericana. Recorría, para disimular, la zona de bares de San Telmo y Palermo y se dejaba ver en grupos nutridos, donde se besaba con chicas o varones, el género daba lo mismo, siempre que lo vieran, mientras su verdadero campo de caza era la Web.
Una vez iniciado el proceso, de la ocasional víctima siempre exigía alguna foto, o que tuviera cámara de video incorporada a su PC, para cotejar que coincidían sus rasgos con el patrón que buscaba. Si no tenía garantías abandonaba el trabajo de seducción: no necesitaba nuevas amigas, durante sus correrías distractivas ya se entretenía demasiado. Luego, tarde o temprano, concertaba una cita con aquella mujer que le satisficiera y una vez en su departamento la mataba. El cuerpo lo tiraba en cualquier parte; ya fuera un volquete en plena Capital, cerca de su departamento, o un descampado al costado de la Autopista, todos los lugares le parecían correctos en tanto no implicasen en su conjunto un tipo de orden que la policía pudiera descifrar para prever sus acciones y atraparlo.
Coherente, decidió mantener un blog que relatase todo lo referido a sus asesinatos, porque si de la Web sacaba a sus victimas le parecía correcto que a ella volviesen, hechas relato. Básicamente su serie delictiva consistía en la transmutación de un diálogo (chat) en un monólogo (blog), mediante la anulación de una de las personas involucradas en el proceso comunicativo en manos de la otra. El hecho de que ésta última fuese siempre la misma (él), era necesario para mantener un estilo.
Así, detalló una y otra vez todo el proceso de maduración que siempre tenía como climax un asesinato, pero que en el resto de sus puntos variaba. Transcribía diálogos de Messenger enteros, mails, conversaciones de teléfono; describía la ropa que elegía para sus citas, los pasos que pensaba seguir, los modos de camuflaje, su miedo de que una foto en cuestión fuese trucha; luego narraba, y esto con una pericia de profesional, razón de tantas dudas policiales, los encuentros sexuales con las mujeres, que variaban en intensidad, comodidades y sabores casi en la misma medida que los asesinatos que los sucedían. También le dedicaba un espacio a las vicisitudes posteriores para deshacerse del cuerpo; y a los modos en que los medios recogían sus actos que en un comienzo no supieron atribuir a una sola persona.
Si bien desde el principio, cuando todavía se leía como ficción, el blog fue un éxito de lectores, el suceso fue incomparablemente superior cuando alguien notó que sus relatos se adelantaban a ciertas noticias que los diarios retomaban días después; o sea, que eran ciertos. Los ecos llegaron hasta la policía y los medios mismos, quienes recién a partir de ese momento supieron que tenían entre manos el caso de un único asesino. Investigadores de uno y otro lado se dedicaron a releer todas las entradas del blog en cuestión y armar la serie de las víctimas que antes no relacionaron porque no había un modus operandi en común. Y es que el homicida, este descubrimiento les sonsacó una sonrisa, se reservaba el estilo sólo para sus narraciones.
A partir de esa revelación obtuvieron la primera línea para armar la red que iría a atraparlo. Un joven oficial tuvo la idea, y gracias a ella ascendieron a su inmediato superior. El razonamiento fue el siguiente: si la unidad del asesino se reflejaba en el relato diario de su saga homicida antes que en la saga en sí, acaso habría que buscar un orden no en los puntos en que la acción terminaba, es decir donde abandonaba los cuerpos de su víctimas, sino en aquellos donde la información se subía a la Web. La policía informática se puso a investigar primero el password del administrador del blog y luego desde dónde realizaba éste sus actualizaciones y encontró, coincidente con sus previsiones, que nunca se repetía el mismo IP. Rastreó las computadoras y llegó a distintos locutorios y ciber-cafés, por pura rutina, ya que nadie pensaba obtener una pista de ese modo, tan a posteriori.
Ni falta que les hacía.
En realidad, lo importante había sucedido momentos antes, en el destacamento alguien marcó los puntos donde estaban ubicadas aquellas computadoras y el dibujo emergió clarísimo: sólo le faltaba un punto y hacia allí fue el grueso de las fuerzas policiales. Correspondía a un kiosco que en su interior tenía tres máquinas como ingreso extra. Esperaron tres días. Nada. Acaso la información se había filtrado y por eso el asesino no apareció ni consignó nada durante esos tres días. Al cuarto un chico de unos doce años apareció por el kiosco y con el password del administrador ingresó al blog. Antes de que la policía lo abordara escribió, con fecha 2 de abril: El destino es un gil de mierda.
un ballet de policías en el agua
Abril 2, 2008
los veo:
un ballet de policías en el agua
eligen una canción distinta
para complicar el juego
apelan al loop
de mi verga boba contra el bife
pero la estrella no se forma
y ya sus rostros se funden con el asma
¿ves la rúbrica de unas
zapatillas topper
estampada en mi chicle?
esto es el amor:
un hombro para babearlo todo
o el cielo en un frasco de tiza celeste
o, zigzagueantes paralelas,
las zetas continuas
de otro sueño donde quisiera amanecer
un ballet de policías en el agua
Abril 2, 2008
un ballet de policías en el agua
Abril 2, 2008
las razones
de un bandido, sus datos
la orden siempre en el matiz apropiado
dispuesta en vidrio
la esperanza. Vos
sos la ruleta y el polígono. Yo cierro
los ojos para hacerme tren y cable
hasta desaparecer un poquito
con la mano en labiodental progreso hacia
la violencia: soy un cabo
algo pasado de rosca
infranqueable mi luna tucumana.
¿Y si, demonios,
perdiera mi nombre en aquel
laberinto de caspa que trazo
sobre la amenaza del borde?
¡No! Sentid la tanza del progreso
engalanar, mis carnales, vuestros mustios cueros, quizá
el sida sea un osito
en poder de aquellos niños
y en sus risas nuestra patria
no se descame. Oremos
porque así sea. Mi viuda
publicará luego mis versos, mis besos.
Me acerco a sus hombros
con el ángel
caído a mis espaldas
sangra por los martes una fiesta de confites
sobre su pelo y la tenaza que ahora le acerco. Quisiera
acordarme de este rostro para siempre.
un ballet de policías en el agua
Abril 2, 2008
En la humedad continua uno podría
lavarse sin jamás comparecer
ante sí mismo mas no
desenvainar un fósforo.
¡Me miras
sí, el ojo del vientre
salido para afuera y más allá
pero no eres capaz
de prender la mecha rosa!
Bailo el hambre en la cintura. Transpiro.
Tengo un vestido de sal que se evapora.
Más arriba de la sangre
abierta en la noche, orina
mi lengua bífida su amor lleno de quistes
en la boca de una señora. Predico:
-La procesión va por dentro -y doy el ejemplo.
Besos, sí, de lengua rota
que a diestra y siniestra
se catapultan desde mi mano. Reina de la comparsa,
un pene sobre el otro en esta
mi panza lustrosa de reptil.




