Marzo 26, 2009

La cola de una pelusita filiforme
se encuentra atrapada en la parrilla
de mi ventilador
y no se resigna a ser expulsada;
su cabeza, la parte más abultada,
se mantiene a tres centímetros de distancia
en un equilibrio tiritante.

La cola es tan fina
que me resulta imposible verla,
pero la intuyo por contexto,
dado que no estoy del todo loco
y las cosas no levitan porque sí,
así nomás.

Hay otros restos de pelusa que también flotan,
pero atrapados adentro, inmóviles,
empujados por el viento contra el límite del ventilador.
Si lo apagara,
seguro quedarían en el mismo lugar,
incrustados en las rejas por el hábito.

Mi pequeña bailarina
es la única que ha osado aventurarse
un poco más allá,
y su danza es un festejo
reivindicatorio de libertad.
En un día como hoy, donde
el calor y la humedad empujan a todos los objetos,
animados y no, al centro estático de sí mismos,
a su expresión mínima,
ella es un puntito de esperanza, una suerte
de promesa donde la vida se ha confinado
para algún día volver renovada.
Claro que si no estuviera
sujeta de algún modo a su huésped,
aun postulada la invisibilidad del lazo,
mi mirada agobiada no habría dado nunca con ella
ni con la nostalgia que cifra.
Pero ahora que la contemplación directa
ha secado mis ojos
ya no quiero pensar en estas cosas.

Noviembre 4, 2008

21

pasma el espectáculo del ámbar
en todos aquellos que no bailan

y es un topo expuesto a la luz
mi fiebre y su consecuente espasmo

ramo de cerillas
el cuerno no hace acopio de salsa
y mi frente se desarma al ruido
del run tun tun

todo es fuego en la pista
carroña, albatro de baba en el cuello
de mi chica favorita

¿yo podré saltar al cielo
en un solo estertor
del compás trashumante?
sigilo de mosca ahora
en el colmo de la precipitación

sin prosa
hay egoísmo, baile
tuerto sin piola para unirme al palo
de este cuatro de copas vacilante
¿se acaba en
definitiva el baile habido?
pero si yo nunca me bailo ¡entonces
abrid la botella del ocaso
que paso!

es un batir de alas de madera
lo que me
lleva del forro del culo a parir en el medio de la pista
una versión mejorada
de mi mismísimo yo:
un fracaso consignado
en la deriva

sin ton ni son ni vos
para asirme a la fractura
del tiempo moldeado
por el zigzag de la canción nueva
me aplaudo contra la mejilla
el mosquito de la duda
y salgo con la esperanza renovada
de que por fin no me duela

mamacha

Octubre 4, 2008

Desde Ñemby, República del Paraguay, la flamante editorial Felicita Cartonera acaba de editarme un conjunto de poemas bajo el título Mamacha. A todos los involucrados (yo sólo conozco a Cristino Bogado), muchísimas gracias!

Septiembre 24, 2008

de mi vida real
al día de la suerte parca
Sangre
Besos
Culpa
conciencia de clase
y número bajo, nuestra
quiniela clandestina
dicta: 1 tras 1
ah, los sueños y luego
los jerarquiza en base a premios, vertical

La pasión argentina
descansa a cuatro guarismos
de la vírgen de Luján
o San Cono: cualquiera
que convenga y dé
las gracias.

Hoy los niños cantores
con las cuencas vacías, probos
de probeta: hechos ad hoc
las perlas numeradas al cielo
a quien quiera ver
a quien pueda
los bolsillos lacrados por el miedo
inocentes, cantan
-pregonan
porque para eso están
el azar que cifra mi sueño:

y múltiple setenta veces
la voz de mi padre muerto
su cáncer en mi garganta
por el cuarenta y ooooocho en el Uno
por el 47 qui parla
resuena y vuelve
esta noche
con toda su mugre
a la vida,
para que alguien diga: Gracias.

I

amenaza de la estrella de tres puntas:
“esperad, sólo dos
de mis miembros faltan”
y después sí, el dibujo de la cabra invertida en el medio de la playa,
la cabra isósceles de tres puntas
pisada durante todo el puto día
por el Turista,
se completa

II

el Turista demonio
muerte y violación de menores,
ese turista que se droga,
mata y coge
–sin respetar un orden
amén del mínimo indispensable
supuesto en la periocidad del vicio

III

Ah Turista malo
ahora ingresa al mar seco y erecto como un faro
a la vez que contempla una niña, la muerte
incubada en cada grano de arena

IV

el Turista sin respeto se pasea y ofende
la alegría de los chicos mientras
la cabra invertida espera sin solución de continuidad
la caída de la noche
porque la noche
siempre cae, a diferencia del día
–aunque en rigor lo que cae es el ano de Luz

V

viene una ola
como una mano
que arrastra las fichas hacia su punta

no hay escenas de tragedia impostada
porque ninguno de los abducidos por el mar
está acompañado en la playa; entonces,
superado este primer instante de perplejidad,
los perros gregarios
continúan la marcha y los tics estivales

VI

(de espaldas al Descenso
observa el Turista
a una señorita que no se decide
a salir del agua, cuya
morosidad, en conjunción con el frío,
deviene erección de poros, pezones y el propio Turista,
a quien la diéresis le recuerda “pingüino” y acto continuo
materializa uno sin querer,
por el sólo hecho de representárselo,
para gran alboroto de los niños felices por gregarios)

VII

la nariz
de uno de los niños
pierde lombrices y la madre
con un pañuelo de papel le indica
algo referido a los sifones

sobre ese pañuelo
ahora serpentean las lombrices
a lo letra mutante de confusa lectura

VIII

-Qué dicen, má- pregunta el chico; y es aquí cuando el Turista interrumpe la escena
para espetar al rostro extraviado de la madre su falta de cultura, pues, suponemos,
ella no sabe traducir lo que dicen las lombrices de la nariz de su hijo, y el Turista
que sólo desea saber le quita con
medio empujón el pañuelo,
lo mira pero tampoco entiende,
y al punto todos los niños perdidos en la historia de la
playa
como muñones de alegría se le incrustan en una zona indefinida de la frente
y él así cae, las lombrices aun danzantes,
para luego salir despedido hacia el cielo
hacia el Sol:

una fosa nasal
que se lo aspira hasta la nuca

oscar fariña

Agosto 18, 2008

por mail me llega un cuestionario

para una revista y de la lista

de desti

natarios

mi nombre es el único

que no sé reconocer

Julio 8, 2008

Scarlett

le dije a mi novia

que gustaba de vos

y no me dió ni bola

seguro piensa que lo nuestro es pasajero

pero bien sabemos se equivoca

una fisura líquida
se abre paso
en lo oscuro de la pieza

besos de quiniela
revolotean, luciérnagas sin luz

aquel derrotero amable
fuga de mí en mí
y el continuo
de fuga me hace otra persona
en una constelación de puntos muertos

siempre hacia delante
me dice y firma la multa el policía
parapetado desde siempre
tras una ampolla de pus

eh, paraguayo puto!

Mayo 9, 2008

querido diario

Mayo 6, 2008

Estoy en mi casa nueva, en mi nuevo cuarto, cuyas paredes duplican en altitud a las de mi cuarto anterior, bebiendo una copa de vino, descalzo, la ventana abierta sobre mi hombro derecho, una tenue ráfaga de viento templado a mis espaldas, y estoy, como se dice, lo más pancho; mañana es mi franco, y la perspectiva de tanto tiempo libre acentúa mi bienestar. Comeremos, esta noche, pizza de pre-pizza; regada, si más tarde convenzo a Majo, inclinada por estas horas al fernet, con alguna que otra stellita de la que tanto antojo tengo ahora. Escucho el disco Ventura de Los Hermanos y es casi una prolongación natural, en el plano auditivo, de la Comodidad, así, en mayúsculas, que filtra todos mis sentidos en este instante. Apenas se vaya el papá de Majo (él me convidó este vino tan rico cuya marca desconozco) me armaré y fumaré un porro. Todo esto (a lo cual sumaré youtube) me augura una noche feliz. Pinta linda la vida en San Cristóbal.